Madrid, 1 de octubre de 2026;- IBMA España considera que la posición adoptada ayer por el Consejo de la Unión Europease aleja de la ambición inicial de la Comisión Europea y limita el alcance de las medidas previstas para acelerar el acceso de los agricultores a las soluciones de biocontrol.
La propuesta inicial de la Comisión respondía a una necesidad clara: simplificar los procedimientos y acelerar la disponibilidad de herramientas seguras, eficaces y sostenibles frente a nuevas plagas, resistencias y los efectos del cambio climático.
Sin embargo, durante la negociación entre los Estados miembros, buena parte de estas medidas de simplificación ha quedado limitada a las sustancias y productos clasificados como “low risk”, dejando fuera numerosas soluciones de biocontrol. Esta limitación puede generar además inseguridad jurídica, interpretaciones divergentes entre Estados miembros y una aplicación fragmentada del marco regulatorio europeo. Aunque el mandato mantiene la priorización de la evaluación de sustancias de biocontrol a escala europea, el alcance práctico de la simplificación queda significativamente reducido.
“El biocontrol no necesita menos garantías, sino procedimientos adaptados a sus características que permitan que la innovación llegue al campo con mayor rapidez y previsibilidad”, señala Francesco Riga, Director de IBMA España. “La propuesta de la Comisión abría esa posibilidad; el texto acordado por los Estados miembros en el Consejo la limita.”
IBMA España considera también insuficiente el avance en materia de protección de datos y estudios regulatorios. Aunque se amplían determinados periodos de protección, el marco acordado sigue sin ofrecer un incentivo suficiente para acompañar la inversión necesaria en el desarrollo y registro de nuevas soluciones.
El proceso legislativo entra en una fase decisiva. El Parlamento Europeo tiene ahora la oportunidad y la responsabilidad de recuperar, en las negociaciones con el Consejo, el espíritu y la ambición de la propuesta inicial de la Comisión. Para IBMA España, el resultado debe ser un marco regulatorio más sencillo, rápido y previsible, que permita que las nuevas soluciones de biocontrol lleguen antes a los agricultores europeos.